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octubre 20, 2026

Advierten por más lluvias y piden revisar los planes de emergencia

Los pronósticos anticipan precipitaciones superiores a lo normal en sectores de la Cuenca del Plata durante los próximos meses. Especialistas recomiendan reforzar la prevención, aunque aclaran que no necesariamente se repetirá la histórica crecida de 1982-1983.

Las lluvias de septiembre y la rápida subida del río Paraná en Corrientes encendieron las alertas ante la evolución del Niño 2026-2027. Un informe elaborado por investigadores de la Universidad Federal de Santa María, de Brasil, y de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) advierte que el fenómeno podría alcanzar su mayor intensidad entre octubre y los próximos meses.

Los especialistas recomiendan prestar atención a los pronósticos y revisar los planes de emergencia de municipios y provincias. Sin embargo, aclaran que una mayor intensidad del Niño no significa, por sí sola, que vayan a producirse inundaciones extremas ni que se repita lo ocurrido en 1982-1983.

Más lluvias en algunas zonas

Las previsiones apuntan a lluvias por encima de lo normal, especialmente en el este de la Cuenca del Plata, que comprende sectores del sur de Brasil, el litoral argentino y las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay. En cambio, para Chaco y buena parte de la cuenca del Paraguay, los pronósticos muestran un panorama más irregular.

En septiembre, algunas zonas de la cuenca acumularon más de 300 milímetros de lluvia y hubo sectores con registros superiores a los 400 milímetros. En Corrientes, el Paraná subió rápidamente después de un período de niveles bajos, aunque durante ese episodio no superó el nivel de alerta.

El informe aclara que esa evolución corresponde a lo ocurrido en septiembre y no debe confundirse con la crecida registrada en octubre, que constituye un episodio diferente.

El riesgo también depende de los ríos

Para Chaco, los investigadores señalan que no alcanza con observar cuánto llueve dentro de la provincia. También es necesario seguir la evolución del Paraná y el Paraguay, ya que ambos pueden aumentar su nivel por las precipitaciones registradas aguas arriba, incluso cuando las lluvias locales son escasas.

Si los grandes ríos están altos, el agua de las zonas urbanas y rurales puede tener mayores dificultades para escurrir. Cuando coinciden lluvias locales y niveles elevados en los ríos, pueden agravarse los anegamientos y los problemas de drenaje.

Otro aspecto que requiere atención es el aumento del agua almacenada en algunas represas entre agosto y septiembre. Según el informe, esto podría reducir el espacio disponible para recibir nuevos aportes, aunque el efecto dependerá de las lluvias, las descargas y el manejo de cada embalse.

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